bella_pilar's profileLa hora brujaPhotosBlogListsMore Tools Help

Blog


    January 30

    BELIBI

    Hoy, simplemente, quiero hacer referencia a una entrada que publiqué hace casi cuatro años, tras escuchar una canción en la radio. Mirando quien había visitado mi espacio, encontré una dirección que me llevó hasta dicha entrada. Ya no me acordaba de ella.He pensado que, dada la situación que se ha vivido en las ùltimas semanas, podría recordarla. La titulé "EN MI CORAZÓN". Espero que os guste la canción que suena en el vídeo, como a mi me gustó el primer día que la oí, incluso sin saber qué decía. 

     David Broza & Wisam Murad

                                                                                                
                                Peace Song
                              by Ben-Yehuda
    January 22

    ALGUNA PREGUNTA?

    ¡Qué silencio hay en mi casa! Tan sólo el "Tic Tac" del reloj de la cocina se escucha a mi alrededor.Me recuerda la película de INGMAN BERGMAN "Gritos y susurros". Tic, Tac, Tic, Tac, continúa machacón. Tic, Tac, Tic, Tac, marca el paso del tiempo. tic_tac

    No hay ruidos por ninguna parte. No pasan coches por la calle, ni se oyen las voces de los niños todavía en la escuela. La oscuridad rodea la habitación.Creo que tendré que encender la luz si no quiero quedarme más cegata de lo que soy.

    Me he dado un paseo por algún que otro blog conocido. Leo muchos poemas. ¡Qué cosa! yo soy incapaz de hacer un triste pareado. En algún otro comentan y dan opiniones sobre noticias de actualidad,cuestiones políticas etc. Pues fíjate que yo tampoco me atrevo a mostrar mi opinión  en ciertos asuntos. A lo mejor, si te conozco, cara a cara, respondería alguna cosa. Pero aquí...aquí no. Muchas veces me he dicho a mi misma que lo que ocurría es que no tenía opinión sobre nada. Siempre permanecía callada oyendo, no se si realmente escuchando. Siempre he tenido (más ante que ahora, es verdad) mucho reparo en meterme en polémicas.Me da la impresión de que conversaciones demasiado acaloradas me van a llevar a una situación insalvable.  Por eso creo yo que cuando hablaban de algo que a mi me parecía un poco peliagudo, me ofuscaba de tal forma que no alcanzaba ni a pensar qué opinión podría yo tener al respecto. Entonces estuve muchos, muchos....muchísimos años en los que nunca intervenía para decir ni unpreguntasa palabra. Me limitaba a escuchar, como dije antes, rezando para que a nadie se le ocurriera preguntarme : Y tu ¿Qué piensas? Es como cuando se va a escuchar una charla y el ponente, una vez concluida, pregunta: ¿Tienen alguna duda,alguna pregunta qué hacer? Yo me fijo y veo que la mayoría de las personas, mira para abajo, o para arriba, o busca algo en sus bolsillos. Cualquier cosa antes que enfrentar la mirada de aquel que está interrogando.Da la impresión de que , o todo está muy claro y sabido, entonces ¿para qué hemos ido?, o que no hemos entendido nada.Creo que más bien es esto último.Que oimos sin escuchar, o nos falta tiempo para asimilar lo que hemos oído.

    Estos silencios  me dan mucha vergüenza. No se dónde meterme. Y puede ser que, casualmente, rebuscando, rebuscando,  a mi se me ocurra algo -(raro, muy raro)- y estoy ahí, armándome de valor para levantar mi mano y plantear mi pregunta , pero tanto me preparo, tanto tiempo me tomo que, finalmente, termina diciendo:" bueno, pues si todo está claro, si no hay preguntas terminamos aquí". Y es yo que paso mucha vergüenza, propia y ajena. No  lo puedo remediar.Y así no se va a ninguna parte, pues ya conocemos el dicho: "Quien tiene vergüenza, ni come ni almuerza"


    January 19

    BIENVENIDO SEA 2009.

     

    El mes de enero del nuevo año ya va para delante.Instalados  en su mitad,recuerdo el último día del pasado cuando, a punto de dar las 12, preparada con mis uvas en el platito, me dispuse a pedir un deseo con cada una de ellas que introducía en mi boca. He de reconocer que siempre me pilla desprevenida en este particular, pues con los ajetreos de preparar la cena y, después, fregar los platos, llego con el tiempo justo. Creo que, desde la cocina, terminando de dar el último repasOLYMPUS DIGITAL CAMERA         o a la encimera, dije:"poned la 1". No sabía quien retransmitía las campanadas, no recuerdo quien apareció ante las cámaras, pero yo soy así: lo de siempre. Y las uvas, desde siempre, las he comido acompañada de la 1. Manías de vieja, diría yo.

    Las campanadas sonaban y yo comía cuidadosamente , una por una, las uvas. Intenté buscar en mi mente deseos apremiantes que pedirle al nuevo año, pero  sólo se me ocurrió pensar : "salud para los míos. Consérvame todavía a mis padres". Creo que no se me alcanzó pedir más cosas. En realidad soy persona de poco pedir. No tengo grandes deseos.

    Más adelante me dije que debería haber deseado que el viejo año se llevara consigo todo lo malo, que ha sido mucho, que me ha proporcionado durante su transcurso. Soy persona muy propensa a hacer balance de todas las situaciones de mi vida y, cómo no, también lo hice del año que se despedía. He concluido que 2008 no ha sido bueno para mi. He sufrido unos cuantos desengaños. Me han dolido demasiado las cosas que me han ocurrido. Me he visto envuelta en la oscuridad en muchos momentos y sólo las incontables lágrimas que he llorado  me han permitido mirar la vida a través de unos ojos limpios,como cuando, después de la lluvia, libre la atmósfera de contaminación, podemos ver el cielo despejado. Porque las lágrimas son para mí un buen remedio. Siempre lo digo: lavan mis ojos y abren mis pulmones y así veo mejor y respiro más hondo y profundo.

    Bueno, pues a esto andaba dándole vuelta yo a primeros de mes,pensando: Podría escribir sobre esto en el blog y, de paso, lo mantengo activo. Pero Enero empieza con el día de Año nuevo y, sin darte cuenta, van llegando los reyes y después...te queda la resaca de tanto desbarajuste de comidas, cenas, reuniones familiares y de amigos y, cuando tienes un poco de tiempo y ganas, resulta que la casa está manga por hombro y toca ordenarla y limpiarla. Y así llevamos ya medio mes gastado, prácticamente sin hacer nada. con la sensación de que el tiempo corre que vuela y que, dentro de nada, estaremos otra vez metidos en algún que otro berenjenal fiestero.

    Sin ir más lejos el viernes 16 se hicieron en mi pueblo las tradicionales hogueras de San Antón. En cualquier cruce de calles, allí donde hay una pequeña plazoleta, en todos los descampados próximos al casco urbano, en aquel solar vacío pendiente de construir...se prepara en un momento una hoguera, con cuatro pallets rotos, con todos aquellos muebles viejos  que no sabemos donde meter. Todo se quema en la hoguera. Después, con las brasas se asan chuletas, chistorra, panceta, morcillas y, entre las cenizas, se envuelven patatas que se comerán, en muchos casos, ya avanzada la noche, incluso de madrugada. El pueblo se ilumina con las llamas.Por todas partes  huele a humo y todos nosotros también. Es una noche bonita para pasar entre amigos y familiares. Los niños disfrutan quemando palitos y cuantos papeles y cartones pueden recopilar por los alrededores. Sí, un año más hemos cumplido con la tradición. Por eso ,creo, contagiada por la magia del fuego, el sábado por la mañana me dio por revisar las carpetas donde guardo facturas y recibos de los gastos domésticos. Pensé que necesitaba comprar unos archivadores nuevos, pues los que tenía estaban a reventar, pero....¿y si hiciera una limpieza y tirara lo que ya tiene varios años? Dicho y hecho. Me puse tan aplicada que, en un momento, tenía la mesa llena de papeles inservibles y dos archivadores semivacíos capaces de guardar documentos de varios años más.

    ¿Qué hacer con Chimenea_encendidatodo aquello? Tengo una bolsa donde guardo el papel y cartón que tiro para reciclar, pero no me apetecía que ciertos datos pudieran estar revoloteando por la calle o por algún vertedero en espera de su tratamiento.Así que me bajé a la chimenea, encendí fuego y comencé a quemarlos. Las llamas adquirían distintas tonalidades, rojas, azules, verdes....subían y subían y mi cara ardía. Pero, cuando los papeles estuvieron convertidos en bolos negros me dije que, ya que me ponía, bien podría quemar otras muchas cosas. Cogí la escoba, barrí la cochera, ordené estanterías, encontré de todo para quemar. Alimenté mi hoguera y hasta los tubos de la chimenea se quejaban de tanto calor como se concentró en ellos. Abrí armarios y saqué cosas que, en su día para despejar el piso, guardé allí, sin atreverme a desprenderme de ellas. Es maravilloso el fuego de una hoguera, o en este caso, de una chimenea. No te da tiempo de arrepentirte. Con toda decisión cogí esas cosas y, sin mirarlas dos veces, las arrojé al fuego. Ya no había vuelta atrás. Ya estaban convertidas en llamas, eran calor y color que iluminaba la estancia. Creo que, en adelante, volveré a encender la chimenea cuando quiera deshacerme de algo y sienta tentaciones de volverlo a guardar. El fuego lo transforma pronto en cenizas, en polvo. No hay tiempo para reaccionar. No haya vuelta atrás. Mañana u otro día, cuando tenga ganas, con la pala recogeré los restos y los meteré en una bolsa y, en ella, los tiraré a la basura. Me gustaría pensar que esas cenizas podrían servir para algo, pero, al menos, seguro ocuparán menos espacio que todo lo que antes eran.