bella_pilar's profileLa hora brujaPhotosBlogListsMore Tools Help

Blog


    April 02

    En bandolera

      

                                                                 

                                                   

     

    Hace unos dias, visitando un blog vecino, lei una entrada relacionada con el cambio que experimentamos en nuestras vidas a lo largo de los años: los amigos de ayer ya no son lo que eran, las obligaciones contraídas mandan, nada es igual. Echamos en falta aquella despreocupación de nuestra juventud. Cuando te paras y miras tienes la impresión de que todo ha cambiado mucho, demasiado.
    Tras leerlo,me puse a pensar en mí y en mi vida. Concluyo que, efectivamente, mi vida ha cambiado. La relación con mis amigos, tambien. No hago las mismas cosas que hace 30 años. ¡ Faltaría más ! No se si estoy mejor o peor de lo que imaginé, o, quizás, nunca me alcanzó la imaginación para llegar tan lejos. Un día trajo otro y ese otro dió paso al de hoy. Sin más.
    Por el camino dejé atrás unas cuantas personas, encontré otras. De todas aprendí y, supongo, alguien tomó algo de mi. Sí, ha habido muchos cambios en mi vida. Cambió la calle donde vivo. Dejé de ser sólo hija para ser,además, madre. Fui la más joven en todas partes, hasta que he llegado a ser la mayor. Tiene que ser así. No podemos permanecer anclados en una época, ni convertirnos en reliquias.
    Sin embargo ,hay algo que no cambia por muchos años que cumpla, por mucha experiencia que vaya acumulando. Y es la manera que tengo de relacionarme con las personas. Así que pasen los años, aunque digan que "sabe más el diablo por viejo que por diablo", en este terreno no me sirve nada. Yo sigo siendo aquella niñita tímida que siempre necesitó que otros se le acercaran, porque ella no sabía cómo hacerlo.
    Seguro que he quitado de aquí y puesto allá. He pulido alguna que otra arista. He aprendido ciertas técnicas, pero jamás aprenderé a proteger mi corazón. Siempre he dicho que yo lo llevo en la mano, ya no se si para darlo o para mostrarlo, o las dos cosas juntas. La gente siempre dice: "que no se te note que...." "que nadie sepa que..." "¿A quien le importa lo que te pasa?. Tu, como si nada".
    Demostrar debilidad no está bien visto. Y deben tener razón.
    Sin embargo los que así somos necesitamos sacar todo de dentro. Siempre buscamos quien nos escuche y, en cierto modo, nos ampare con sus palabras amables. Nos confiamos, demasiado, casi siempre a una sóla persona. Creemos que estando a su lado nada malo nos va a pasar. Nosostros necesitamos mucho más de lo que nos llegue a necesitar nadie.  Somos demasiado dependientes. aunque el tiempo nos haya vestido con una coraza que simula lo contrario. Porque, en realidad, estamos ansiosos de que alguien nos necesite. Quien viene a nosostros nunca se va con las manos vacías y hablo, no en el sentido literal sino, en el más amplio sentido de la palabra. Nuestra timidez o nuestra cortedad nos hace quedarnos siempre retraidos, esperando. Nos da miedo acercarnos a nadie por temor a ser rechazados o a molestar. Por eso, cuando alguien nos mira, nos sonríe, se acerca a nosotros, nos pregunta, nos pide...no hay remedio. Somos todo suyos.
    Y sucede que cuando quieres reaccionar ha pasado un tiempo, te has acostumbrado, y has descuidado otras relaciones.Y aquella en la que te has volcado, a la que has dedicado plena atención te desencanta. 
    Pasas una época mala y te juras y te perjuras que nadie más volverá a ser para ti tan importante. Y, entonces, te dices que no te vas a fiar de nadie. Que vas a ser prudente y que- ¡ Demonio !- ¡ es cierto ! ¿ a quien le importa ? "Diplomacia, mijita, diplomacia. Siempre buena cara y que nadie sepa que necesitas abrir tu corazón".
    Pero yo se que, pasado un tiempo, procedente quien sabe de donde, me encontraré otra persona. Se acercará a mi, sentiré que puedo confiar en ella y le enseñaré mi corazón...igual que siempre hago.