bella_pilar's profileLa hora brujaPhotosBlogListsMore ![]() | Help |
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June 12 Un eslabon roto< P>
Viendo las noticias y la psicosis de desabastecimiento que se esta generando me doy cuenta de que nos creemos que por vivir en un mundo mucho más cómodo que nuestros abuelos estamos más preparados que ellos, pero no es así. Falla un eslabón de esta cadena de consumo que nos hemos creado y ya todo deja de funcionar. No creo que las cosas lleguen muy lejos…No puede ser ¡no! no puede ser….sería una hecatombe, pero, imaginemos por un momento que esta huelga del transporte continúa por un tiempo prolongado. ¿Qué iba a ser de nosotros? ¿Qué íbamos a comer? En dos días se han quedado los supermecados casi vacíos. Un pequeño corte en el flujo de entradas y salidas de mercancías da al traste con toda una infraestructura que, poco a poco, se ha ido organizando. Hay que seguir ordeñando las vacas y alimentándolas, pero, como la leche no tiene medio de salir de los depósitos hacia el consumidor, no queda más remedio que verterla y perderla. Las nectarinas, ciruelas, cerezas, melocotones… Se han invertido miles de euros en la poda de los árboles, abonos, fungicidas, herbicidas... Por fín, si ni el hielo, la lluvia o el granizo lo impiden, se recogen y se pagan los jornales ¿Para qué? . No pueden transportarse más allá del almacén y para que no terminen pudriéndose en las cámaras, se tiran al suelo. Y así sucesivamente. Al final sobra de todo, pero nadie lo puede consumir porque en algún lugar del entramado hay un agujero. Hoy tenemos tantas cosas, tantas comodidades, tanta variedad de productos, tantas ropas que vestir y zapatos que calzar. No aprendemos a coser ¿para qué? Si algo se rompe o se descose….se tira y por cuatro euros te compras algo nuevo. Los zapatos…lo mismo. Ya no se ponen tapas ni mucho menos se echan medias suelas. Por 10 €, en la rebajas de invierno, me compré unos zapatos monísimos que, al año que viene, no usaré ¡ Total! ¡ por ese precio! Tenemos tanto de todo que casi siempre lo único que echamos en falta es más dinero para poder comprar más. Pero….se nos presenta una situación como esta y ¡ Oh, Dios mio! Corremos al super, al mercado, llenamos los carritos, para atiborrar nuestras despensas, frigoríficos y congeladores. No vaya a ser que dure más de lo esperado y nos muramos de hambre. Este estado de bienestar del que presumimos es muy frágil. Dependemos demasiado de otros. Cada día somos menos autosuficientes. Imaginaos que se extingue el fuego. No hay mecheros, ni una cerilla, ¡ nada ¡ yo, me moriría de frío de hambre y de todo. Yo no se como se hace el fuego. Cuando nací ya estaba inventado y por supuesto que en ninguna parte me han enseñado a hacerlo. Pues lo mismo ocurre con muchas cosas. Con esto no quiero decir que antes se vivía mejor que ahora, pero esta muy claro que sabían sobrevivir mejor que nosotros. No les quedaba mas remedio, al igual que ahora no nos queda otra que confiar en que quien tiene en sus manos el poder de hacer que todo siga funcionando más o menos bien sea capaz de mantener unida esta cadena de la que dependemos todos June 04 Golondrinas que vuelan bajo< P> Por fin cesó la lluvia. Ya mi pierna barómetro dejó de hacerse notar. Presiento la lluvia al menos con 24 horas de antelación, a veces, incluso más. Desde niña me dolía mucho la rodilla izquierda. Recuerdo que en la cama a veces lloraba porque no sabía qué podía ser aquello, pero nunca me quejé a mi madre. Sólo, cuando tuve 18 años, escuché decir a una chica un poco mayor que yo que a ella le dolía la pierna cuando iba a llover. Que era reuma. -¡ Anda ¡ - respondí- pues a mi me ocurre lo mismo y pensaba que era algo malo. Desde entonces nunca más me volví a preocupar por aquello. Es más, presumía de anticiparme a las previsiones meteorológicas que, en aquel momento, no eran tan fiables como lo son ahora. Pues bien, esta era la manera que yo tenía de saber si iba a llover o no. Pero durante la ultima quincena, en la que no ha dejado ni uno solo día de caer agua a jarros, he observado otra cosa en la que nunca había reparado. Me gusta pasear y suelo salir cada mañana a caminar una o dos horas, según se den las circunstancias. Uno de estos días, al torcer la esquina de mi casa, tuve que agacharme porque una golondrina venía directa hacía mi, a la altura de mi frente. La esquivé como pude sin darle mayor importancia y emprendí mi paseo.Más adelante, saliendo ya del pueblo, pasado el puente sobre la vía del tren, se levanta el edificio de lo que, en tiempos , fue el Silo del trigo. Los aleros del tejado están llenos de nidos de golondrinas. Los hay a cientos. Unos son sencillos -familia con pocos miembros, supongo-, otros son, como un duplex, de dos pisos, otros tienen dependencias adosadas a los lados. En fin, que hay una urbanización bien grande construida en ese edificio. Me llamó la atención que se había formado una gran mancha negra. Según me acercaba veía el ir y venir de las golondrinas que entraban y salían de los nidos, volvían a entrar y de nuevo a salir y,cuando volaban fuera del nido, bajaban muy abajo, casi a ras del suelo. La verdad es que me impresionó muchísimo porque daba la impresión de que se me iban a echar todas encima y, de un momento a otro, me atacarían. Se me representó la película de Hitchcock y aceleré el paso porque me sentí desprotegida. Ni que decir tiene que ese día, mañana y tarde, llovió y siguió haciéndolo hasta ayer que, aunque se escapó alguna borrasca por la mañana, la tarde apareció despejada, salió nuestro bendito cierzo del valle del Ebro, se llevó la humedad ambiente y se pudo, por fín, respirar un poco. Hoy he vuelto a hacer el mismo recorrido y me he detenido a observar la colonia de golondrinas que se aloja en el Silo. Los nidos eran los mismos. Sus miembros entraban y salían, pero hoy no rozaban el suelo y tan solo eran unas pequeñas comillas dibujadas en el cielo.Las he dejado alli comiendo mosquitos mientras volaban alto. Hoy la presión no era baja y podían subir muy arriba. Hoy no llovería. Mi rodilla izquierda y las golondrinas lo sabían muy bien |
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