bella_pilar's profileLa hora brujaPhotosBlogListsMore ![]() | Help |
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June 15 Explorando caminosLlegó el 40 de mayo, este año más adelantado y fuerte que de costumbre. La casa está ya al rojo vivo. Aprisa y corriendo limpio los filtros del aire acondicionado para ponerlo a funcionar. No me gusta el calor. Me produce una desgana insoportable. Las tardes se hacen eternas. Madrugo mucho. Hoy a las 6 ya estaba despierta y para las 7,30 preparada con mis auriculares,vaqueros viejos cortados por la rodilla, zapatillas y camiseta, dispuesta a emprender mi caminata diaria. En años pasados hacía mi recorrido urbano porque me dan mucho miedo los perros y la ciudad es el único lugar en el que los llevan controlados con correa. Siempre hay alguien que se escapa y, de pronto, te encuentras con un perro- da igual el tamaño que tenga- que, muy alegre y juguetón, viene directo hacia ti. Tu te paras, no miras para que no te vea y, como puedes, gritas: "¡Por favor, sujeta el perro, que me dán pánico!. Mujer, si no hace nada, es un trozo de pan. Es igual, por favor sujétalo". Y, así, mientras se decide la dueña a ponerle la correa, tratando de convencerme de las bondades de su criatura, yo me quedo petrificada, medio muerta, temiendo ser atacada por semejante fiera. Al final, doy las gracias y me disculpo, sabiendo que el comentario seguido va a ser:" ¡ Vaya rara !. Pero no lo puedo superar. El caso es que ya el año pasado empecé a hacer mis incursiones por caminos vecinales. Comencé haciendo la ciudad y, como quien no quería la cosa, me adentraba por algun camino que no me parecía demasiado peligroso. Lo iba explorando y, cuando me daba cuenta de que por allí solo había algún que otro hombrecico jubilado trabajando la huerta, quitando hierbas o arrancando las lechugas que iba a comerse en ensalada, entonces, aquel camino pasaba a formar parte de mi itinerario. Tras un camino, vino otro y, de esa manera, conseguí adentrarme en los caminos del Ebro, nuestro rio. De niños, cuando no había piscinas, la forma de pasar las tardes de los domingos era ir a comer al Ebro. Siempre había quien tenía una casilla donde poder hacer una pequeña hoguera y asar chuletas o chistorra o un rancho de patatas y conejo y colocaban una mesa y alli comiamos y merendábamos y, cuando el sol iba poniéndose, regresábamos al pueblo, después de habernos bañado en el rio. Siempre se buscaba lo que aqui llaman "madre", que era un pequeño islote que había ido dejando el rio. Eran lugares sin corrientes, poco profundos, porque si algo tiene malo el Ebro es su peligrosidad. Siempre he oido hablar de los remolinos, aquellas espirales de agua traidoras, que, de pronto, te atrapaban y te engullían. Eso decían. Yo no se muy bien a que se refieren, pero muchas personas, buenas nadadoras por cierto, han muerto cuando se daban un tranquilo baño. Por eso siempre que camino por la orilla, desde arriba, bien protegida, miro la superficie y trato de adivinar cuales son los tan nombrados remolinos. Yo veo que el agua, en un punto, da vueltas sobre si misma y eso imagino yo que son los remolinos. Camino durante hora y media aproximadamente. Dejo el pueblo tras pasar la tonelería Magreñán y me adentro por el camino de La Rinconada. Ya lo tengo bien comprobado. A mi paso, cuesta 10 minutos de reloj hacer el recorrido hasta lo que han denominado el Arboreto de La Nava. Allí han hecho una especie de charca o estanque, donde han crecido juncos. Dicen que, cuando lo inauguraron, había patos. Ayer me asomé y sólo pude adivinar alguna que otra rana, a juzgar por los saltos que daban entre los juncos. Lo de Arboreto, de momento, es mucho decir. Plantaron unos árboles, pero aquello parece un desierto. Para mi que quisieron hacer algo y se quedaron con el intento nada más. Deberían estar un poquito más gordos los troncos. Tenía que ser algo más poblado. La verdad es que cuando uno sigue el indicador piensa que va a llegar a algun lugar bonito,a un oasis, pero, de hecho, no hay nada. Tendré que darle tiempo a ver si aquello se puebla un poquito más. Ya estoy en lo que aqui llaman el mazón del Ebro. Giro a la derecha, hacia donde me indica "Mirador" . Son cinco minutos y ya estoy en el mencionado mirador. Se trata de una especie de corralillo hecho con maderos, donde hay unos carteles indicando la fauna que, desde allí se puede divisar: garcetas, cigüeñas,escaramujos, pato azul, pato esto, pato lo otro....La verdad es que yo solo distingo las garcetas y las cigüeñas. Los patos me parecen todos iguales y los escaramujos no los he visto en la vida. Pero es un placer llegar allí, apoyarse en la barandilla de madera y mirar el rio con sus islotes poblados de árboles y arbustos. A mi izquierda el agua está remansada. Una pequeña barca está amarrada a la orilla escondida entre la vegetación. Según muevo la vista hacia la derecha, veo que el agua se mueve. Yo diría que viene de la parte de Navarra. Pero vaya usted a saber. Me oriento fatal. Así que continúo mi paseo por el mazón. Ell rio acompaña mi camino bajando hacia Castejón. Queda a mi izquierda. Flanquean mi marcha florecillas blancas, amarillas, azules, malvas, matas verdes, un nogal que parece que se quedó olvidado alla abajo después de alguna crecida. A mi derecha todo está más frondoso. Chopos sin podar, con ramas desde el suelo. La luz no llega abajo. Miro a través de ellos sin ver el fondo. Todo es oscuro. Umbrío, fresco seguramente, delicioso para guarecerse del calor sofocante, pero, ¡Dios sabe qué tipo de fauna se esconde!. Imagino animales de todo tipo corriendo por allí. Mosquitos atraidos por la sustancia dichosa que yo, como mucha gente, segrego en abundancia y que tan atractiva les debe parecer. No, no....yo sigo por el camino marcado. Con la mano espanto la nubecilla de insectos que se ha congregado en un recodo. Sigo adelante todavía un poco más, con el rio a mi costado, oyendo como canta, viéndo al agua reirse. Cuando llego al cartel que indica: "Sotos del Ebro" ( a la izquierda) "Area recreativa" (a la derecha) detengo mi andar, giro sobre mis pasos y deshago el camino. Podría adentrarme por los sotos, pero me da miedo si voy sola. Podría volver por el área recreativa, pero es un camino cerrado y poco ventilado. Elijo volver por donde he llegado. Esta vez el Ebro me acompaña a la derecha. Yo subo, el sigue bajando hacia Castejón. Sigo viendo como se rie el agua y poco a poco, dejo de oir su canto. Llego de nuevo al remanso y es hora de alejarse de la orilla. Otro camino me llevará por el borde de la muralla de la azucarera otra vez hasta el pueblo. Ahora todo es subir hasta mi casa. Ya voy dejando atrás la frescura del campo. El paseo ha hecho su efecto. Sudo y llego al portal de mi casa deseando despegarme la ropa.Encuentro una vecina limpiando las escaleras: "Buenos días Ana Mari, buenos días Alicia. ¿Ya has dado la vuelta? Sí y hoy tendremos un día fuerte.Eso parece.Mañana, más". |
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